Cuando empecé a hacer mi propia lejía de ceniza hace siete años ni por un momento sospeché que me estaba adentrando en un mundo que me iba a producir tantísimas satisfacciones.

 

Para empezar experimenté las satisfacciones ‘primordiales’: el poder fabricar en mi casa un producto tan eficaz, a partir de un residuo (las cenizas de la chimenea), y también está la satisfacción que experimento tras una sesión de limpieza efectiva , exenta de vapores tóxicos y olores irritantes.

Después, la satisfacción ‘al cuadrado’: esa es la satisfacción que experimento cuando la gente me cuenta con entusiasmo sus experiencias con la lejía de ceniza y lo satisfechos que están con el producto: casi puedo sentir la satisfacción de la persona que limpió éste horno, al comprobar que tras dejar actuar la lejía de ceniza pura durante unos minutos la grasa se reblandecía facilitando enormemente su limpieza.

Y por último, está la satisfacción que siento cuando mis alumnos me envían fotos de sus primeras coladas, pues eso quiere decir que aprendieron todo lo necesario para fabricar una lejía de calidad sin errores desde la primera colada, conocen todos los detalles para empezar a usarla con confianza y seguridad y han dado un paso más en el camino hacia la autosuficiencia, contribuyendo a romper el círculo enfermizo de consumo del sistema capitalista: Satisfacción ‘al cubo’. 🙂 🙂 🙂

Si quieres experimentar la gran satisfacción de convertir un residuo en un producto útil gran eficacia, apúntate a un taller online, donde comparto todos mis conocimientos para que fabriques un producto de calidad desde la primera colada.

Te deseo una semana llena de satisfacciones!
Marta.

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