La «nueva ruralidad»

Uno de los comentarios que escucho cada vez con más frecuencia estos días aquí en los pueblos del valle es el que constata que ‘la gente se está quedando’.

Y sí, muchos de los afortunados en tener segundas residencias no han dudado ni por un momento que en el pueblo se está mejor,  y vemos con más frecuencia por estos lares aquellos a los que ‘la jubilación o sus trabajos se lo permiten’.

También están los hijos de los mayores del pueblo, que extienden sus estancias de fin de semana, creando originales combinaciones de convivencia en la casa familiar.

Y están también los intrépidos, que sin conexión obvia o aparente, aparecen como de la nada y se instalan en el pueblo con intenciones poco claras o por definir.

Y me parece lo más natural que en éstos tiempos -que invitan a la revisión de nuestros estilos de vida y propician cambios vitales- la gente se vaya dando cuenta de que ‘en el pueblo se está mejor’.

El término ‘rural’ hasta ahora hacía referencia a ‘la vida del campo y sus labores’ y hace no muchos años la RAE incluso incluía los adjetivos ‘tosco e inculto’ en su definición.  En éste momento presenciamos una revalorización como nunca de ‘lo rural’ que cada vez está menos apegado a las labores propias del campo y más cerca de conceptos de sencillez, autosuficiencia y libertad financiera.

Es fundamental que las personas que sienten la llamada a la sencillez, les acompañe también la conciencia y la valentía de revisar sus costumbres urbanas y sean capaces de:

•    Conectar con la sencillez del entorno y la comunidad y respetarlos.

•    Reconocer el efecto transformador del contacto con la naturaleza y experimentarlo.

•    Apreciar la proximidad agroalimentaria y comprar directamente a productores de la zona.

•    Valorar la existencia de los pequeños comerciantes y abastecerse en la medida de lo posible en tiendas locales.

•    Aprovechar el ‘viaje’ para reflexionar y permitir que ese cambio vital no se quede en un simple cambio de lugar, sino en un paso consciente hacia una estilo de vida más sencillo, más respetuoso, más autosuficiente, que nos permita sentirnos más libres y más plenos.

Propongo pues un brindis de bienvenida a todos los nuevos habitantes de éste y todos los valles y a todos los que tienen la inclinación de vivir en ruralidad:

‘Por que ‘la nueva ruralidad’ no sea sólo una cuestión de lugar, sino un estado mental’.

¡Salud y buenos alimentos!

Marta

Nueva ruralidad en Lejía de ceniza
Detalle neo rural

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